Revocar una donación por la “ingratitud” de los hijos hacia sus padres

“No es la carne y la sangre, sino el corazón, lo que nos hace padres e hijos”. Con estas palabras definía las relaciones familiares el dramaturgo y filósofo alemán, Friedrich von Schiller. Analizando la reciente Sentencia del Tribunal Supremo de 20 de julio de 2015, podemos decir que no se equivocaba al señalar que no podemos centrarnos exclusivamente en el aspecto genético a la hora de valorar un vínculo familiar y que, a la hora de resolver distintos conflictos, debemos mirar más allá de la sangre y reflexionar sobre la conducta en sí misma.